Pasados unos veinte minutos, llegamos a un bosque que daba un poco de miedo.
Didi aminoró la marcha y nos paramos delante de un árbol enorme al que le habrían hecho falta por lo menos ocho personas para rodearlo con los brazos.
Nos acercamos a el en silencio hasta que Didi me dijo:
-Bueno Danny, bienvenida a tu nuevo hogar.-
-Gracias.- musité.
Didi presionó un panel que hasta ese momento había estado oculto y de repente el árbol se abrió por la mitad enseñando un ascensor blanco de esos que hay en los hospitales. Me quedé sin palabras aunque la verdad no sé por qué, pero me imaginaba que ocurriría algo por el estilo.
Entramos en silencio y Didi presionó un botón en el que se leía: "PB"
-¿Qué significa PB?.- Pregunté.
-Son las siglas de Planta de Bienvenida.- me respondió Didi con una sonrisa.
Bajamos hasta la PB y en cuanto se abrieron las puertas me encontré en lo que parecía una mezcla de oficina y hospital.
-¡Eh, chicos pero si ya está aquí la nueva!- Gritó alguien.
De repente toda la sala reparó en mí, lo cual me hizo ponerme súper nerviosa.
-No te preocupes cielo, que aunque no lo parezca, no muerden.- Me dijo una voz que venía de detrás mía.
Me dí la vuelta para ver quién era el emisor y me encontré a un chico alto y rubio con unos ojos marrones que me tranquilizaron al momento.
-Ho...hola, y...yo soy Da...Danielle.- Dije fracasando en el intento de parecer normal. El chico se rió un poco entre dientes y me contestó:
-Encantado Dadanielle yo soy Sam.- me dijo y al instante me puse rojísima, me volví todavía más colorada al darme cuenta de el ridículo que estaba haciendo.
-Muchas gracias por casi conseguir que se me desmaye Sam.- Murmuró Didi, notablemente enfadada.
-Denada Diddelina Puchipuchi.- Dijo Sam enfadando todavia más a Didi. -Y espero que volvamos a vernos Danielle.- Añadió guiñandome un ojo.
-...idiota...- Musitó Didi. -En fin.- Dijo repentinamente volviéndose hacia mí. -Tienes que conocer a las Señora Montreal.-
Recorrimos millones de pasillos, subimos y bajamos ascensores, cogimos atajos... hasta que finalmente llegamos a una puerta de color crema en la que estaba escrito:
SRA. MONTREAL
Didi llamó a la puerta y esperó a que abriesen. Una señora bastante anciana nos abrió y me dedicó una cálida sonrisa. Le devoví la sonrisa tímidamente y de repente la anciana dijo:
-Señora, ya ha llegado Danielle Williams y va acompañada de la señorita Dyanne.- Anunció la señora, sonriendo a Didi.
-Muy bien, hágalas pasar, por favor.- Respondió una voz que reconocí de inmediato. Era la voz de la persona que me había hablado a través del teléfono por la mañana.
-Bienvenida señorita Williams. Seguramente se estará preguntando que qué estara haciendo aquí, por lo que se lo voy a explicar. Usted acaba de tener una pérdida enorme puesto que su abuela era el único miembro de su familia que quedaba. ¿Me equivoco?- Negué con la cabeza apenada. -Como usted bien sabe, sus padres fallecieron en un asesinato en el que también murieron muchas más personas, como los padres de su reciente amiga Dyanne Bridges y muchísimas personas más. Bien, pues, ellos trabajaban como científicos aquí en nuestra zona del laboratorio. Tú en cambio, trabajarás con la señorita Bridges y otros pocos en un programa especial que tengo preparado. Ahora tendrás que adaptarte a las instalaciones puesto que vas a pasar gran parte del tiempo aquí, pero, antes Dyanne te mostrará el camino a tu habitación para que puedas descansar. Empezaréis mañana, por la mañana a las ocho. Muchas gracias chicas, hasta luego.-
Salimos de la habitación y tras recorrer pasillos, atajos y salas; llegamos a una puerta con el número 173 escrito.
-Ésta es tu habitación, la mía es la 185 Estáte preparada a las siete y cuarto para desayunar. Encontrarás todo lo que necesitas en tu habitación. Buenas noches.- Me dijo, y con una sonrisa bajó por el pasillo y giró a la derecha.
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